El artista plástico Gaspar Suárez Caamal advirtió que las celebraciones del Janal Pixán han incorporado elementos de otras culturas que pueden restar protagonismo a las costumbres propias del pueblo maya, por lo que llamó a las instituciones y promotores culturales a recuperar las prácticas tradicionales que dan identidad a la Zona Maya.
El entrevistado explicó que las formas de conmemorar a los difuntos han cambiado por la globalización y la influencia de otras expresiones culturales, presentes en las escuelas y en las actividades organizadas por las instituciones. Aclaró que no se trata necesariamente de un desplazamiento de las tradiciones originales, sino de una influencia cada vez más visible.
Suárez Caamal cuestionó la incorporación de catrinas, papel picado y calabazas asociadas con Halloween en las actividades del Janal Pixán, al considerar que estos elementos no forman parte de la tradición maya. Sin embargo, precisó que no pretende impedir que las personas adopten costumbres de otros lugares, sino que se distinga entre las expresiones externas y aquellas que pertenecen a la identidad cultural de la región.
El artista sostuvo que el Janal Pixán no puede entenderse separando la cultura de la religión, pues ambas se entrelazan en prácticas como los rezos, las ofrendas en las tumbas y los altares familiares. Estas manifestaciones, explicó, son resultado de un sincretismo religioso y cultural que se formó a lo largo de la historia, por lo que su preservación requiere conocer el significado de cada elemento.
También propuso que las actividades escolares y culturales vayan más allá de los desfiles y los concursos de altares. Consideró necesario enseñar a las nuevas generaciones por qué se colocan las ofrendas, qué representan sus componentes y cuál es la concepción maya de la muerte, distinta de la que existe en otras regiones de México y del mundo.
“Es muy importante que los promotores reconozcan y fortalezcan cuáles son los elementos propios de aquí”, expresó Suárez Caamal, quien insistió en que el rescate de las tradiciones debe comenzar por las prácticas que las familias han conservado a lo largo del tiempo, para que las nuevas generaciones comprendan y mantengan viva la herencia cultural del pueblo maya.