Venta de tierras ejidales impulsa la deforestación en la zona maya: más de 23 mil hectáreas en riesgo

QUINTANA ROO.— La venta masiva de tierras ejidales a grupos menonitas ha puesto en riesgo miles de hectáreas de selva en la Ribera del Río Hondo y otras zonas del sur de Quintana Roo. Ejidatarios de Juan Sarabia y Piedras Negras alertan sobre el avance de prácticas agroindustriales intensivas que están arrasando con ecosistemas frágiles y contaminando cuerpos de agua, todo con escasa o nula vigilancia gubernamental.

De acuerdo con testimonios de comuneros, desde finales de 2019 autoridades ejidales han realizado ventas irregulares de grandes extensiones de tierra —algunas sin el consenso del comité ejidal— a grupos menonitas que actualmente dominan parcelas en áreas cercanas a Xul-Há, Sergio Butrón Casas, Ucum, y recientemente, en el ejido Piedras Negras.

Tan solo en Piedras Negras se vendieron 3 mil hectáreas de un total de 5,500, lo que ha dado pie a desmontes masivos para cultivos como sorgo, maíz y soya. Aunque los ejidatarios justifican la venta por falta de recursos y apoyos gubernamentales, la llegada de la agroindustria ha traído consigo el uso intensivo de pesticidas, contaminación del Río Hondo y afectaciones al programa de carbono que antes beneficiaba a la comunidad.

Clausuras por deforestación ilegal

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha clausurado al menos 437 hectáreas en diversas partes del sur del estado por cambio de uso de suelo sin autorización. Tan solo en Piedras Negras se suspendió la actividad en un terreno de 10.68 hectáreas destinado a la siembra de maíz.

No obstante, habitantes advierten que estos aseguramientos son apenas “la punta del iceberg” y que podrían estar en riesgo más de 23 mil hectáreas de selva en toda la región.

“Desde hace años se han hecho ventas sin consultar a todos los ejidatarios. Hoy vemos que hay afectaciones serias: deforestación, contaminación de aguas, desplazamiento de productos locales y riesgo para nuestros balnearios”, denunció uno de los comuneros de Juan Sarabia.

Contaminación y pérdida de biodiversidad

La expansión agrícola ha derivado también en el uso excesivo de herbicidas y pesticidas, cuyos residuos ya contaminan arroyos y cenotes. Habitantes de Ramonal y Sac Xán han notado cambios preocupantes en la calidad del agua. Además, la tala masiva ha eliminado especies protegidas incluidas en la NOM-059-SEMARNAT-2010, como palma chit, guano kum y jobillo.

También preocupa la afectación indirecta a sitios turísticos como El Chorrito o “El Manantial”, que podrían ver comprometida la pureza de sus aguas debido a la conexión con las venas subterráneas del Río Hondo.

Falta de apoyo impulsa la venta de tierras

Los comuneros insisten en que el abandono institucional es el verdadero detonante. La ausencia de mecanización agrícola, insumos y créditos obliga a muchos campesinos a vender sus tierras para sobrevivir.

“Si tuviéramos equipo, apoyos o insumos para sembrar, nadie vendería sus parcelas. El problema no son solo los menonitas, sino el abandono del campo”, comentó Moisés Rojas, habitante de Piedras Negras.

Riesgos a futuro

La situación ya ha generado consecuencias sociales: cancelación de beneficios del programa de carbono, pérdida de biodiversidad, desplazamiento de productores locales en los mercados y tensiones entre comunidades. Todo esto, mientras continúan las denuncias de incendios provocados y devastación en zonas cercanas a reservas ecológicas como Balam K’aax.

Diversas voces piden mayor vigilancia, regulación y un modelo de desarrollo rural sostenible que impida la entrega descontrolada del patrimonio ejidal a intereses externos.