Tampico, Tamps. — En un hecho inédito, grupos de satanistas teístas y devotos de la Santa Muerte anunciaron la creación de una alianza nacional para defender sus derechos religiosos y exigir respeto a sus prácticas espirituales.
La iniciativa, encabezada por Rogelio Hernández, conocido como el Obispo Negro, surge tras la polémica que generó un ritual satánico realizado en playa Miramar, en Ciudad Madero.
Los integrantes afirman que han sido víctimas de discriminación y censura, por lo que buscan reconocimiento legal ante las autoridades y libertad para realizar sus ceremonias sin persecución.
“Nuestra fe también merece respeto”, señaló Hernández, quien asegura que el movimiento ya tiene presencia en Tamaulipas, Estado de México y Michoacán.
El grupo pretende registrarse oficialmente como asociación religiosa y abrir espacios de diálogo sobre la pluralidad espiritual en México, país donde la mayoría de la población profesa creencias tradicionales.
Mientras tanto, su aparición pública divide opiniones: unos lo ven como un paso hacia la inclusión religiosa, otros como una provocación.