Productores yucatecos enfrentan dificultad para recolectar hierbas medicinales por cambios climáticos

La empresaria Ana María Gutiérrez Jiménez, originaria de la comisaría de Xoy, municipio de Peto, Yucatán, señaló que en los últimos años se ha vuelto más complicado obtener ciertas plantas medicinales debido a la variabilidad del clima y a la pérdida de vegetación en los montes de la península. La escasez de lluvias y los periodos prolongados de sequía han afectado la recolección tradicional de hierbas empleadas en la medicina natural.

Gutiérrez Jiménez es fundadora de la marca Shaja, palabra que en sanscrito significa “natural”. Con más de 20 años de trayectoria, su empresa produce y comercializa artículos elaborados sin agroquímicos ni conservadores, manteniendo la esencia artesanal de la medicina tradicional. “Nos enfocamos en que todo sea natural, sin pesticidas ni químicos que alteren el producto”, destacó.

La marca Shaja cuenta con líneas de probióticos, suplementos alimenticios, jabones artesanales, aceites esenciales y cosmética natural. La mayoría de las plantas utilizadas son cultivadas de forma ecológica, aunque algunas aún se recolectan en los montes de la región, lo que se ha vuelto cada vez más difícil. “Sí hay que buscarlas, sobre todo en temporada de lluvias. Algunas especies ya son más escasas”, explicó.

La productora comentó que el impacto climático ha modificado su forma de trabajo, pues la disponibilidad de materia prima depende de las condiciones del entorno. “En ocasiones tenemos que avisar a los clientes que ciertos productos solo están disponibles por temporada o sobre pedido”, afirmó.

A pesar de estas dificultades, la empresa mantiene su compromiso con la calidad y la autenticidad de los productos naturales. “Nuestra marca es una marca registrada ante el IMPI, y gracias a la preferencia de los consumidores, nuestros productos se venden en Mérida y otras partes del país”, expresó Gutiérrez Jiménez.

La emprendedora subrayó la importancia de preservar los conocimientos tradicionales sobre el uso de plantas medicinales, así como promover prácticas sostenibles que garanticen su disponibilidad para las futuras generaciones.