El primero de agosto se celebra en muchos lugares del mundo el ‘Día Mundial de la Alegría’, una fecha que invita a celebrar y compartir momentos de felicidad y optimismo. En este contexto, es imposible no recordar a aquellos que hacen de la alegría su forma de vida, como es el caso de Don Ramón Meza Manzanilla.
A sus 54 años, Don Ramón ha recorrido múltiples veces la península de Yucatán a través de su circo Safari, una tradición que ha perdurado por varias generaciones en su familia. Originarios de Mérida, Yucatán, las cuatro generaciones de artistas circenses de los Meza han dedicado su vida a llevar sonrisas a los rostros de miles de personas.
«Desde muy temprana edad trabajé en el circo,» comenta Don Ramón, quien es conocido en el mundo del espectáculo como el Payaso Vitamina. «Por trece años trabajé con mis hermanos. El circo es parte de mi vida. Estoy acostumbrado a viajar y llevar alegría.»
Don Ramón resalta que hay varios pueblos a los que su circo aún no ha llegado, y para él, la convivencia con la gente es lo más bonito. «Me conocen como el Payaso Vitamina. Reconozco en el circo una parte muy importante, no solo de estar felices, sino de vivir la vida. Y es cierto, pues es uno de los que ha contribuido a llevar la felicidad a las comunidades.»
Para Don Ramón, el circo es más que un trabajo; es una forma de vida que le ha permitido hacer amigos por dondequiera que va. «Desde que empecé mi negocio, gracias a Dios, el circo nos ha permitido divertirnos, hacer amigos y vivir momentos muy bonitos. Lo más bonito es que la gente se divierte. La idea es que te olvides un poco de tus problemas y deudas. En ese momento, tus preocupaciones se hacen a un lado.»
El secreto del éxito de su circo, según Don Ramón, es la constante innovación. «Si tú vienes al circo hoy y ves la función, y no regresas, quiere decir que no te gustó. Pero yo me doy cuenta de que la gente que viene hoy, viene mañana también. Vamos cambiando para que la gente vea cosas diferentes cada día.»
Así, en este Día Mundial de la Alegría, celebramos a Don Ramón Meza Manzanilla y a todos los artistas circenses que, con su dedicación y amor por su oficio, llevan felicidad a cada rincón al que llegan, recordándonos que la verdadera alegría reside en los pequeños momentos compartidos y en las sonrisas que dibujamos en los demás.