La noticia corrió de boca en boca entre productores locales: un pequeño criador de borregos habría detectado un caso de rabia paralítica en su hato. La preocupación no tardó en extenderse, sobre todo porque este tipo de enfermedad puede relacionarse con la presencia de murciélagos hematófagos en zonas rurales y, cada vez más, también en espacios urbanos.
El profesor investigador de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, Emanuel Brito Estrella, pidió primero confirmar el diagnóstico antes de generar alarma, pero reconoció que la posibilidad es real. “En áreas urbanas puede ocurrir la presencia de murciélagos que se alimentan de sangre. Si ya hubo indicios previos, lo recomendable es aplicar vacunas preventivas de manera inmediata”, explicó.
Brito Estrella advirtió que uno de los principales problemas es que, en muchos casos, los productores adquieren el medicamento, pero no lo conservan en frío como lo indican las instrucciones. Esa falta de cuidado, dijo, hace que la vacuna pierda eficacia y deje desprotegido al ganado.
Sobre la presencia de murciélagos hematófagos en comunidades, el investigador recordó que forman parte del ecosistema, aunque su convivencia con animales de traspatio y de corral pueda ser conflictiva. “Estos organismos no son malos por naturaleza. La deforestación y el cambio de uso de suelo los obligan a salir de su hábitat y buscar alimento en zonas habitadas. Lo vemos en patios y ranchos cercanos a la ciudad, porque al final tienen que sobrevivir”, comentó.
El especialista señaló que estos murciélagos pueden alimentarse tanto de especies pecuarias como de animales silvestres, lo que amplía los riesgos cuando no hay medidas de prevención. Aunque aclaró que los ataques a humanos son poco comunes, sí pueden ocurrir accidentes si una persona manipula sin precaución a estos animales. “Todos los murciélagos pueden portar rabia, por eso no hay que subestimarlos”, advirtió.
Finalmente, Brito Estrella llamó a los pequeños productores a organizarse de manera comunitaria para aplicar las vacunas de forma preventiva y bajo supervisión. “El medicamento es accesible, ronda los 300 pesos y alcanza para un buen número de animales. La clave está en que los productores cooperen y lo apliquen en conjunto, para proteger sus lotes de manera más efectiva”, concluyó.