Carreteras descuidadas y taxis caros obligan a los habitantes de Naranjal a moverse en moto

Viajar desde la comunidad de Naranjal hacia la cabecera municipal se ha convertido en un reto. Con taxis que cobran hasta 40 pesos por pasajero y la necesidad de juntar mínimo seis personas para que un vehículo entre a la comunidad, muchos habitantes han optado por transportarse en motocicleta, aun cuando el riesgo de accidentes es cada vez más alto.

Francisco Piña Dzun, vecino de Naranjal, explicó que la mayoría de la población se ve obligada a buscar alternativas porque el servicio de taxis resulta incosteable para familias que dependen de sus ingresos diarios. “Ahorita, como el 50% o 60% de la gente ya tiene moto, los taxis casi no entran. Para que entre un taxi mínimo tiene que llevar cinco o seis personas, y si viaja una sola, le cobran como flete y llega a pagar hasta 80 pesos”, señaló.

El costo del pasaje ha empujado a las familias a usar motocicletas, pero esa decisión abre la puerta a otro problema: la seguridad en las carreteras. Piña relató que recientemente se han registrado accidentes, no necesariamente provocados por alcohol o imprudencia, sino por el mal estado de los caminos. “Un joven se salió de la carretera porque las ramas de la orilla se metieron al manubrio de su moto. Eso pasó porque ya estaba muy cerrado el tramo”, explicó.

Ante esta situación, los propios habitantes han salido a limpiar y dar mantenimiento a la carretera. El último domingo, vecinos de Naranjal organizaron dos brigadas comunitarias, una por la mañana y otra por la tarde, para desyerbar y despejar los márgenes de la vía. “Si no lo hacemos nosotros, los peligros aumentan. Ya van dos accidentes recientes, y el camino sigue muy cerrado”, advirtió.

El trabajo se realizó en dos tramos importantes: desde el área conocida como “La Herradura” hasta el crucero de Mariano Matamoros, y desde la salida de Naranjal hasta Cafetalito. Aun así, la limpieza quedó incompleta, y los habitantes esperan que el ejido retome la faena en los próximos días o, de lo contrario, ellos mismos tendrán que continuar.

Piña reconoció que el actual presidente municipal ha mostrado disposición para apoyar en estas labores, pero la demanda de la comunidad es clara: mantener las carreteras limpias y seguras, ya que la movilidad depende de ello. “Esperemos que sigan dando mantenimiento. Con lo poco que hemos hecho ya se nota la diferencia, pero todavía falta”, expresó. Mientras tanto, la moto sigue siendo el transporte más accesible en Naranjal, aunque cada kilómetro recorrido sea también un recordatorio del riesgo que implica.