
En José María Morelos, los juegos tradicionales enfrentan un desplazamiento progresivo, principalmente por la falta de transmisión generacional dentro de los hogares.
El profesor Roger Caamal Hernández señaló que, aunque esta situación no es exclusiva del municipio, sí se observa a nivel estatal, donde prácticas como el balero, el papalote o la elaboración de juguetes artesanales han ido desapareciendo.
Indicó que uno de los factores principales es la falta de enseñanza por parte de los padres, quienes han dejado de inculcar estas actividades a los niños, lo que limita su conocimiento sobre juegos autóctonos como la kimbomba o el “juntum”.
Explicó que actualmente estas tradiciones suelen retomarse únicamente en eventos escolares, lo que reduce su práctica cotidiana en el entorno familiar.
Ante este panorama, propuso incorporar en la currícula educativa espacios dedicados al rescate de costumbres y juegos tradicionales, permitiendo que cada estado fortalezca su identidad cultural desde las aulas.
Finalmente, advirtió que la comercialización de juguetes prefabricados ha desplazado la elaboración artesanal, lo que contribuye a la pérdida de estas prácticas, por lo que consideró necesario fomentar su enseñanza tanto en casa como en la escuela.