La caída del precio del limón ha provocado que numerosos productores de José María Morelos desmonten sus parcelas y comiencen a sustituir el cultivo por alternativas más rentables. El desplome, que ha llevado el kilo hasta los 40 pesos —muy lejos de los 80 u 100 pesos de años anteriores— ha reducido la viabilidad económica de mantener las huertas.
Venancio Aban Mejía, productor de limón y regidor de la actual administración municipal, explicó que esta situación no solo afecta a la zona, sino a diversas regiones citrícolas del país. Señaló que la variación constante del mercado ha vuelto insostenible el mantenimiento de las plantaciones, llevando a muchos campesinos a abandonar o reconvertir sus áreas.
El entrevistado recordó que el auge del limón impulsó a cientos de productores a sembrarlo de manera intensiva, confiados en precios que en su momento superaron los mil pesos por caja. Con el desplome internacional, dijo, el producto local queda sujeto a precios bajos que no cubren los costos de operación ni permiten mantener las huertas en condiciones adecuadas.
Frente a este panorama, Aban Mejía indicó que ya se observa un cambio en el modelo productivo: algunos campesinos optan por introducir cultivos como naranja dulce y mandarina, que tienen mayor consumo local y ciclos más favorables. Añadió que la diversificación es una de las vías más seguras para evitar depender de un solo producto agrícola.
El regidor afirmó que incluso con la recomendación técnica de combinar cultivos, muchos productores apostaron exclusivamente por el limón en años recientes. Hoy, agregó, esa decisión se ha convertido en una lección sobre los riesgos de saturar el mercado y depender de la demanda internacional, donde otras naciones han incrementado sus exportaciones de cítricos.
De mantenerse los precios actuales, productores locales anticipan que la reconversión agrícola continuará. El cambio hacia cultivos con mayor aceptación en el mercado regional podría modificar la dinámica citrícola en José María Morelos en los próximos años.