En la comunidad de Tabasquito, los apagones se han vuelto parte de la vida diaria de las familias, pese a que el problema se arrastra desde hace más de 20 años sin que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o las autoridades competentes den una solución definitiva.
Antonio May Ek, vecino de la localidad, explicó que los cortes de energía no son casos aislados, sino recurrentes y prolongados. “Ya van como 24 años que pasa esto. A veces nos quedamos dos o tres días sin luz, y este año otra vez se nos fue, aunque solo por un día”, relató.
La situación afecta directamente la economía familiar, pues cada interrupción de la corriente eléctrica implica la descomposición de alimentos y la pérdida de productos que requieren refrigeración. “Cuando compramos carne, si no hay corriente se echa a perder”, señaló el habitante, quien criticó la indiferencia de las autoridades frente a esta realidad que golpea a los hogares rurales.
El problema también repercute en el suministro de agua potable, ya que los sistemas de bombeo dependen de la energía eléctrica. “Cuando no hay corriente, tampoco tenemos agua. Eso nos afecta bastante en las casas”, advirtió May Ek, subrayando la gravedad de un servicio deficiente que limita un derecho básico.
De acuerdo con los testimonios, la falta de mantenimiento en las líneas eléctricas es una de las principales causas de los apagones, pues el monte y los árboles crecidos obstruyen los cables. “Todavía falta limpieza en las líneas, hay muchos árboles que topan con los cables. Ese es el problema”, denunció el vecino, quien aseguró que no se realizan labores preventivas en la zona.
Mientras tanto, los habitantes de Tabasquito observan cómo en otras comunidades vecinas, como Sacalaca, los pobladores han recurrido a medidas de presión como el bloqueo de caminos para exigir atención. En contraste, en Tabasquito aún no se han organizado protestas, aunque el malestar crece cada día. La demanda es clara: después de más de dos décadas de apagones, la comunidad exige a la CFE y a las autoridades municipales y estatales atender de fondo las deficiencias eléctricas que mantienen en el rezago a sus familias.