RENUNCIA EN ADUANAS: Salida de Rafael Marín llega entre escándalos que se quieren disfrazar de ‘aspiraciones’ políticas

La renuncia de Rafael Marín Mollinedo a la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) ocurre en un momento que difícilmente puede explicarse sólo por “aspiraciones personales”, como intentan posicionar sus promotores políticos.

Su salida se da apenas días después de que una investigación periodística exhibiera una red de corrupción vinculada al llamado huachicol fiscal, un esquema de contrabando de combustibles que, según reportes, operó durante años con la participación de empresarios, funcionarios y mandos militares.

Un reportaje de la unidad de periodismo de investigación de N+ Focus reveló la semana pasada la operación de una red dedicada al huachicol fiscal que, durante al menos cinco años, habría traficado millones de litros de combustible desde Estados Unidos hacia México con la presunta participación de empresarios, funcionarios públicos y elementos de las Fuerzas Armadas.

De acuerdo con el trabajo periodístico firmado por Alejandro Melgoza y Williams Castañeda, documentos judiciales y reportes de inteligencia evidencian que el esquema involucró a al menos ocho empresas, mandos medios de distintas corporaciones y responsables de diversas aduanas del país.

Según la indagatoria, la red operaba con la presunta complicidad de autoridades aduanales y mandos de seguridad, quienes facilitaban el ingreso del combustible a través de distintos puertos del país, entre los que se menciona precisamente a Rafael Marín Mollinedo, quien ocupó el cargo en dos periodos y en el que continuaron ingresando buques relacionados con estas redes, lo que evidencia que el problema no sólo persistió, sino que creció bajo su responsabilidad.

A esto se suma que su renuncia también está rodeada de señalamientos por presuntas omisiones en investigaciones sobre huachicol fiscal y cuestionamientos por su patrimonio como la compra de un departamento de 15 millones de pesos en la lujosa ‘Shark Tower’ de Puerto Cancún, lo que refuerza la percepción de una salida forzada más que voluntaria.

Aunque sus promotores políticos intentan presentar su salida como un paso natural en sus aspiraciones de competir por la gubernatura de Quintana Roo, lo cierto es que el movimiento coincide con un contexto crítico en Aduanas, una institución clave golpeada por escándalos de corrupción y presión política.

Hoy se asegura que Rafael Marín Mollinedo será nombrado delegado de la Secretaría de Gobernación, pero no en Quintana Roo, sino en Yucatán, lo que puede tener diferentes connotaciones políticas. Anteriormente se había dicho que llegaría a Quintana Roo como delegado de la Secretaría de Gobernación lo que se buscó interpretar como un respaldo de Palacio Nacional a a sus aspiraciones, pero esto no ocurrió.

Más que un salto político, la salida de Marín Mollinedo parece un repliegue estratégico en medio del desgaste, en un intento por contener el costo político de un escándalo que exhibe las fallas estructurales en el combate al contrabando y la corrupción en las aduanas del país.

Porque en política, los tiempos no son casualidad: renunciar una semana después de ser señalado en un entramado de huachicol fiscal no es coincidencia, es contexto. (Noticaribe)