La producción de jícama en José María Morelos inició con buenos precios, alcanzando hasta 400 pesos por caja durante los primeros días de cosecha; sin embargo, tras la temporada de finados, el valor del tubérculo cayó, llegando a venderse entre 130 y 180 pesos, informó el productor Aristéo Chan.
Explicó que el descenso en los precios es una situación recurrente cada año, debido a que aumenta la oferta del producto en el mercado. “Cuando hay más producción, baja el precio; por eso siempre tratamos de que la jícama salga antes”, señaló.
Durante esta temporada, Chan cultivó una hectárea y cuarto, aprovechando terrenos donde también mantiene siembras de limón y naranja dulce. Detalló que el cultivo de jícama requiere baja inversión en comparación con otros productos como la sandía, ya que los productores suelen conservar su propia semilla para las siguientes cosechas.
“El gasto principal es la mano de obra, la preparación y la semilla, que puede rondar entre 15 y 20 mil pesos por hectárea. Si se invierte bien, con una hectárea se puede obtener buena ganancia”, comentó el agricultor.
El productor destacó que la jícama es apreciada entre los campesinos por su rentabilidad y por ser un cultivo de ciclo corto y bajo mantenimiento, aunque depende mucho de las condiciones del mercado.
En el ejido, se estima que cada año se siembran entre 50 y 60 hectáreas de jícama, lo que convierte al cultivo en una alternativa importante para pequeños productores durante la temporada otoñal, pese a la inestabilidad de los precios.