Cárteles emplean sicarios dispuestos a morir para ejecutar atentados en México

Por Liliana Estévez

México, 10 de noviembre de 2025. — En distintas regiones del país, las organizaciones criminales han comenzado a utilizar una peligrosa estrategia: el uso de “sicarios suicidas”, jóvenes que aceptan misiones con una probabilidad casi nula de sobrevivir, a cambio de dinero o estatus dentro de las estructuras delictivas.

El reciente asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, es el ejemplo más reciente de esta modalidad. Su agresor, un menor de 17 años identificado como Víctor Manuel “N”, se infiltró entre la multitud durante los festejos del Día de Muertos y abrió fuego contra el alcalde a corta distancia. Manzo cayó mortalmente herido tras recibir al menos siete disparos de un arma calibre 9 mm, pese a contar con escoltas asignados desde mayo, confirmó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.

El arma utilizada, precisó el funcionario, ha sido vinculada con enfrentamientos previos entre células locales ligadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y grupos rivales que disputan el control de Uruapan y sus alrededores.

Ataques letales y sin retorno

No es un caso aislado. En 2024, José Alfredo Cabrera, candidato a la alcaldía de Coyuca de Benítez, Guerrero, fue asesinado durante su cierre de campaña. Su agresor, identificado como Abel “N”, burló un fuerte operativo de seguridad y disparó a quemarropa mientras Cabrera saludaba a sus simpatizantes. El atacante fue abatido de inmediato por la Guardia Nacional.

Cabrera había reforzado su seguridad personal tras sobrevivir a un atentado un año antes y después del asesinato de su compañero de fórmula, Aníbal Zúñiga.

Otro episodio similar ocurrió en Guaymas, Sonora, en 2021, cuando un comando armado atacó el Palacio Municipal durante una manifestación feminista. En el atentado murieron un escolta, una activista y uno de los agresores. Las autoridades confirmaron que el objetivo principal era el entonces secretario de Seguridad Pública municipal, Andrés Humberto Cano.

Escalada violenta

Según fuentes de seguridad, los grupos delictivos han perfeccionado este tipo de operaciones de alto impacto, en las que los agresores no buscan escapar, sino garantizar la ejecución del atentado. Se trata de una táctica que busca intimidar, exhibir poder y desafiar directamente al Estado, aun sabiendo que el resultado casi siempre es la muerte del atacante.

Durante la actual administración federal, las fuerzas armadas y de seguridad han sostenido múltiples enfrentamientos con células de sicarios que operan bajo este esquema, sobre todo en estados con fuerte presencia del crimen organizado.

La violencia, que abarca desde el narcotráfico hasta la extorsión y los ataques políticos, ha obligado a reforzar la protección de funcionarios, alcaldes y candidatos en zonas de alto riesgo.

Mientras tanto, las autoridades federales reconocen que la aparición de estos “sicarios kamikaze” representa un nuevo desafío en la lucha contra el crimen organizado, que recurre cada vez más a jóvenes reclutados sin esperanza y dispuestos a morir por una causa que no entienden, pero que los consume.