GUADALAJARA.— La mañana de este martes, la calma habitual del Parque Agua Azul se quebró con una escena de brutalidad que dejó sin aliento a vecinos y visitantes: un hombre en situación de calle fue asesinado a golpes en la entrada principal del emblemático pulmón verde de la ciudad, mientras su perro resultaba herido intentando salvarlo.
El cuerpo del infortunado, de entre 50 y 54 años, yacía junto a la estatua de Miguel Hidalgo, bajo los pilares rosas que resguardan el acceso al parque. Según las primeras pesquisas, había pasado la noche allí, cobijándose del frío en compañía de su inseparable perro de pelaje café.
Testigos relataron que, en el momento del ataque, el canino se abalanzó contra el agresor para proteger a su dueño, pero fue golpeado en una pata y posteriormente amarrado a unos barrotes. El asaltante, sin freno ni compasión, tomó un bloque de cemento y un trozo de metal, con los que descargó múltiples golpes en la cabeza de la víctima hasta dejarla inconsciente.
Elementos de la Policía Municipal, pertenecientes al escuadrón de guardabosques, llegaron tras un reporte ciudadano. Hallaron al hombre sin vida, con evidentes lesiones craneales, y a su lado el improvisado proyectil que sirvió como arma homicida. La evolución cadavérica indicaba que llevaba cerca de cuatro horas muerto.
El perro herido fue trasladado en una transportadora por personal de bosques urbanos hasta el centro de atención animal dentro del mismo parque, donde recibió atención veterinaria.
La zona fue acordonada por la policía mientras agentes de la Fiscalía de Jalisco y peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses realizaban el levantamiento de indicios y del cuerpo. Por ahora, se desconoce la identidad del agresor y el móvil del ataque.
Vecinos y deportistas que acuden al parque permanecen consternados. Más allá del crimen, el acto heroico del can, que no dudó en enfrentar a un humano para defender a su compañero, se ha convertido en el símbolo más doloroso y fiel de esta tragedia.