Clubes de ciencia en la Zona Maya fomentan la participación femenina en la investigación

En Quintana Roo no existen carreras de ciencias exactas en ninguna universidad del estado, lo que representa un reto para la promoción del conocimiento en este ámbito. Sin embargo, los clubes de ciencia han surgido como una alternativa efectiva para acercar a la ciudadanía, y en particular a las mujeres, al mundo científico. 

El profesor Guillermo Talavera Lucero destacó que estos espacios han permitido que más niñas y jóvenes se interesen por la ciencia, superando las barreras históricas que han limitado su acceso. “Afortunadamente, en todo momento ha habido mujeres interesadas en el conocimiento, que a pesar de restricciones institucionales lograron destacar en la ciencia. Hoy, sus historias están siendo reivindicadas”, señaló. 

Uno de los casos recientes que reflejan el impacto de estos clubes es el de una estudiante de primer año del Colegio de Bachilleres de José María Morelos, quien ganó el primer lugar en la Olimpiada Nacional de Astronomía y posteriormente representó a México en una competencia regional en Costa Rica. Talavera Lucero subrayó que este logro fue posible gracias a la asesoría y difusión de oportunidades dentro del club de ciencia de su plantel. 

En cuanto a la participación femenina, el profesor explicó que la composición de los clubes varía con el tiempo. “Actualmente, el club de ciencias de la universidad cuenta con diez integrantes, divididos equitativamente entre hombres y mujeres. En otros momentos, la proporción ha sido distinta, con mayor presencia masculina en algunas generaciones y femenina en otras. En el Colegio de Bachilleres de Sabán, por ejemplo, hay un club mixto y otro exclusivo para mujeres”, detalló. 

Además, resaltó la existencia de una beca dirigida a mujeres indígenas interesadas en posgrados, la cual ha sido aprovechada por egresadas de la universidad en diversas disciplinas. 

Con la consolidación de los clubes de ciencia en la Zona Maya, se fortalece la divulgación científica y se generan más oportunidades para que las jóvenes exploren vocaciones en áreas tradicionalmente dominadas por hombres.